Los trabajos del mañana y el control de la frustración.

Los tiempos cambian, la vida cambia, los trabajos cambian. ¿Cambia la manera en la que preparamos a los niños de hoy para ser los adultos del mañana?

Renombradas instituciones como el IFTF (Institute For The Future) han hecho estudios donde determinan la importancia de habilidades como el pensamiento computacional o la alfabetización digital en la sociedad del mañana. Pero no necesitamos de grandes estudios para ser conscientes de la importancia de la tecnología en los trabajos presentes y, sobre todo, futuros. Las que quizás no sean tan evidentes son las exigencias mentales y emocionales de estos trabajos.

Seguro que tú, lector, te has enfadado en alguna ocasión cuando algún dispositivo no “ha hecho” lo que esperabas o lo ha hecho demasiado lento. En los trabajos donde la herramienta principal son programas y ordenadores ese sentimiento está a la orden del día. Hay tareas que, aún sabiendo cómo realizarlas y esforzándonos por que salgan bien, nos equivocamos, no salen como esperamos y esto nos puede llevar a la frustración. Si en ningún momento nos han enseñado cómo gestionar esa frustración y la situación se repite continuamente por la naturaleza de nuestro trabajo, sin duda, se convertirá en un problema.

La sociedad y los trabajos actuales nos enfrentan a la frustración. Foto: rawpixel.com

La sociedad y los trabajos actuales nos enfrentan a la frustración. Foto: rawpixel.com

La sociedad actual fomenta esta frustración de la que hablamos. Continuamente se nos estimula con la gratificación inmediata: “¡Cómpralo ya!”, “¡Descuento para los primeros en llegar!”, “¡50€ gratis en tu primera apuesta!”, etc. Esto hace que, ante una situación cotidiana (como puede ser el terminar una tarea de nuestro trabajo), si no tenemos la “gratificación” de un trabajo bien hecho, sino la frustración de habernos equivocado, se generen sentimientos de desafección.

Todo el mundo ha tenido que enfrentarse a esos sentimientos (en mayor o menor medida), pero para los niños de hoy, cuando sean los adultos de mañana, la situación será mucho más cotidiana. Sin duda, la mejor solución es la educación en el control de la frustración y en la cultura del esfuerzo. ¿Cómo hacerlo? Por suerte, existen varias áreas donde este tipo de educación es intrínseca, como pueden ser el deporte, la música o nuestra apuesta por la programación y robótica.

Enseñar programación y robótica no es sólo enseñar lenguajes y tecnologías. Se enseña a planificar un trabajo, abordarlo y resolverlo de una manera planificada como lo haría un ingeniero. Se enseña que cometeremos errores, por muy buenos que seamos y por mucho que nos esforcemos. Se enseña que ese sentimiento de frustración va a estar ahí y no debemos ignorarlo; aprendemos de los errores, “nos levantamos” y lo volvemos a intentar. Se educa en base a que abandonar nunca será una solución.

A levantarse y volverlo a intentar, también se enseña. Foto: rawpixel.com

A levantarse y volverlo a intentar, también se enseña. Foto: rawpixel.com