Saber leer, escribir y programar

Pese a que la tecnología está presente en la mayor parte de nuestras actividades laborales y de ocio, existe un gran desconocimiento por parte de los usuarios sobre cómo funcionan los sistemas que utilizan y cuáles son sus posibilidades. En la era tecnológica, cuando se supone que los usuarios tienen al alcance una fuente de recursos extraordinariamente grande, los usuarios no parecen mejorar en este sentido y, en su gran mayoría, se convierten en usuarios pasivos.

En este artículo vamos a desarrollar por qué entendemos que la programación y, en general, el conocimiento tecnológico es extremadamente importante para la sociedad actual, en especial para los más jóvenes. Veremos por qué una sociedad que comprende la tecnología es una sociedad más productiva, responsable y, en definitiva, más libre.

Sociedad “tecnologificada”

Todas estas frases parecen un tópico a estas alturas: sociedad de la información, era digital, nuevas tecnologías, etc. Éstas y otras muchas frases son ejemplos, algo ya desfasados, de cómo muchos sectores, como la política, definen a nuestra sociedad. Es ya un hecho aceptado por todos la importancia que tiene la tecnología en nuestras vidas. Es tan importante que, en 2019, las 4 empresas más valoradas del mundo son de base tecnológica (por encima de cualquier otras como las dedicadas al sector energético, alimentación o finanzas).

El uso de programas es diario y en prácticamente todas las edades. Foto: rawpixel.com

El uso de programas es diario y en prácticamente todas las edades. Foto: rawpixel.com

Dejando a un lado el uso que hacemos de la tecnología para el ocio (que necesitaría de un artículo entero para ello), nos centramos en el mundo laboral y aquellos trabajos en los que el uso de ordenadores y programas sea la tónica habitual. Es evidente que prácticamente todos los trabajos que se desarrollan actualmente, incluso aquellos que a priori parecen menos “tecnológicos” como la agricultura, están asistidos por programas. A los trabajadores, sea del ámbito que sea, se les requiere que utilicen programas de diferente índole: buscadores y gestión de documentos, automatización de procesos, creación de texto e informes, etc.

Y, sin embargo, podríamos preguntarnos si los usuarios actuales y futuros tienen las competencias básicas sobre su uso. ¿Cuántas veces un usuario se queda bloqueado y necesita la asistencia de un profesional porque no sabe ni siquiera investigar algún error? ¿Saben los más jóvenes lo que hacen con la tecnología realmente, o simplemente pulsan botones compulsivamente? ¿Cómo podemos formar a una sociedad en las competencias básicas que hoy ya requerimos?

Necesidad de una cultura tecnológica sólida

Y es que vivimos, para bien o para mal, en una sociedad tecnologificada, es decir, basada y fundamentada en la tecnología. El uso de este tipo de programas en el mundo laboral es constante y diario. Un carpintero, cuya profesión es crear soluciones y muebles utilizando principalmente madera, utiliza herramientas como el martillo de forma constante. ¿No esperaríamos de él un manejo razonablemente decente para su profesión? Por supuesto, no esperamos que fabrique martillos o que sea un experto en ellos. Pero sí esperamos que sepa algo sobre ellos: qué tipos hay, cuándo se debe utilizar un tipo u otro, anticipar problemas que pueda provocar su mal uso, etc.

Entender las interioridades de la tecnología nos hace más libres y productivos. Foto: rawpixel.com

Entender las interioridades de la tecnología nos hace más libres y productivos. Foto: rawpixel.com

El ejemplo del carpintero nos sirve para ilustrar lo que ocurre con gran parte de los usuarios de programas informáticos. Trabaja con ellos de forma permanente y, sin embargo, la mayoría de los usuarios no conocen cómo funcionan, ni siquiera su parte más básica. Evidentemente, un martillo no es comparable a un ordenador en complejidad y posibilidades. Es precisamente por este motivo por el que es aún más importante conocer la herramienta: una herramienta que permite todo es una herramienta que se debe conocer.

“¿Nos debemos convertir todos en informáticos?”, se podría preguntar. No, eso sería el otro extremo, y pese a las constantes noticias que recibimos de un futuro completamente automatizado por la inteligencia artificial, no hace falta. ¿Debe un piloto de fórmula 1 ser mecánico experto? Tampoco, pero algo de base de mecánica debe conocer si conduce un monoplaza (real o virtual) 4 horas diarias, aunque solo sea para hablar con los mecánicos de los problemas que tiene y transmitirle sus ideas correctamente.

La programación como herramienta fundamental

Programar es la tarea básica que, a día de hoy, los humanos utilizamos para interactuar con un computador y que éste haga lo que queremos que haga (¡si no hay errores!). Se trata de una habilidad que proporciona todo lo necesario para que el usuario tome el control sobre la tecnología que usa.

Sin embargo, los beneficios de la programación no se quedan en la parcela de la informática. Aporta numerosos beneficios que son transversales a muchas disciplinas. A continuación se describen las diferentes habilidades que la programación estimula y que solucionan gran parte, si no todos, las carencias que se han mostrado hasta el momento.

Autonomía, eficiencia y eficacia

El primer beneficio que se obtiene al aprender a programar es acceder a las enormes posibilidades que se abren, en el día a día, ante el usuario de informática. En cualquier trabajo donde se utilicen programas se tendrá la posibilidad de automatizar procesos repetitivos y crear nuevas soluciones. Además, al comprender mejor cómo funcionan los sistemas se gana autonomía en la resolución de los problemas cotidianos, haciendo que el uso de los programas y dispositivos sea más eficiente y eficaz.

¿Cuántos costes ahorran las empresas en soporte informático si sus trabajadores pueden arreglar sus problemas comunes e incluso crear nuevas soluciones? O, dicho de otro modo ¿no tiene más valor para la empresa aquel trabajador o trabajadora que, siendo experto en su materia, sepa solucionarse sus propios problemas y además mejorar lo existente?

Uso responsable y saludable de la tecnología

La gran mayoría de los usuarios que utilizan redes sociales o videojuegos de una forma un tanto compulsiva no entienden lo que hay detrás de todo ello. Esto es especialmente grave en los más jóvenes, que pueden caer en una trampa a ciegas, sin tener posibilidad de aprender alternativas.

Nosotros no creemos que la prohibición o la restricción excesiva del uso de tecnología sea una solución. Creemos que la mejor herramienta para hacer un uso responsable es precisamente la educación. Y programar es quizás la mejor opción en este caso.

Ya hemos visto que la cultura general sobre tecnología aumenta cuando aprendemos a programar, y que también podemos aprender sus aspectos internos: cómo funciona, cómo se puede ampliar, cómo se puede modificar, etc. Todo esto hace que los usuarios se apoderen de su informática diaria y no la informática de ellos, de forma que su uso tiende a ser mucho más productivo y menos “obsesivo”. Conocer los programas y la tecnología a cierto nivel ofrece, como mínimo, una posibilidad alternativa a un mal uso de la misma.

Desarrollo artístico y creativo

Programar, en si misma, es ya una actividad muy creativa: se trata de expresar un problema en un lenguaje que entiende una máquina. Esto ya requiere bastante creatividad.

Sin embargo, también hay gran parte de la programación que tiene que ver con el desarrollo artístico: videojuegos, música, gráficos, etc. Además, el conocer diferentes herramientas que ayuden a crear gráficos, documentación, logotipos o presentaciones, es algo tremendamente valioso hoy día.

La tecnología fomenta la creatividad. Foto: rawpixel.com

La tecnología fomenta la creatividad. Foto: rawpixel.com

Cultura general (v2.0)

Tener los conocimientos suficientes para desenvolverse con normalidad en el tiempo en el que se vive es lo que podríamos llamar cultura general. La tecnología y los dispositivos tecnológicos están presentes en todos los ámbitos, luego son parte de la cultura general actual.

Crear programas requiere tener un conocimiento básico sobre los dispositivos y ordenadores donde se ejecutan. Las diferentes partes de un dispositivo tales como memoria, disco duro o procesador son fundamentales a la hora de definirlos. También es fundamental conocer para qué sirven y por qué son importantes. Casi todos los productos que adquirimos tienen, en sus características técnicas, los modelos de procesador y cantidad de memoria que traen. ¿Cuál elegimos? ¿Cómo comparar entre ellos?

Además, la creación de programas también lleva asociado el uso de otros servicios como redes sociales o páginas web, lo que ayuda a comprender cómo utilizar estos servicios y entender realmente lo que son, lo que ofrecen y qué costes tienen asociados (no sólo monetario sino en términos de datos personales, como en el caso de las redes sociales). De esta forma, tendremos más criterio para juzgar los diferentes programas y productos informáticos. Esto nos da ciudadanos más libres en este sentido, de forma que el marketing agresivo existente en el mundo tecnológico no sea lo que nos influya a la hora de tomar una decisión.

Trabajo en equipo

Muchos de los trabajos actuales se realizan entre miembros de un equipo cuyos miembros tienen diferente formación y opiniones. Incluso, cada vez es más común trabajar con diferentes países lo cual añade una componente cultural y la necesidad de saber, en su gran mayoría, inglés.

La programación también es una actividad en equipo. No sólo a nivel local sino también global: podemos reutilizar soluciones que otros ya han resuelto (por ejemplo, en comunidades como GitHub). Además, gran parte de la documentación y la comunicación en estas comunidades es en inglés. Podemos contactar con sus autores para comunicarles errores o añadir nuevas características a sus proyectos. Todo ello ayuda a mejorar la experiencia de trabajo en equipo y también, por qué no, a mejorar el nivel de inglés.

Pensamiento lógico y crítico

Programar es estructurar las ideas en un lenguaje. Se necesita expresar las ideas de forma lógica y clara, sin ambigüedades. Cómo expresarlo o cómo diseñar el problema puede ser la tarea más difícil, porque puede requerir analizar muy bien el problema, desde muchos puntos de vista. Y esto es algo que necesitamos siempre, por lo que es una actividad muy beneficiosa no sólo para campos relacionados con las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), sino para algo tan básico como la compresión lectora.

Además, la programación ayuda a consolidar los conocimientos adquiridos sobre cualquier materia ya que se pueden crear programas sobre el tema en cuestión que ayuden a su mejor comprensión. Por ejemplo, se puede estudiar trigonometría o la física del movimiento y, al mismo tiempo, crear un videojuego donde el movimiento de una pelota utiliza esos mismos conocimientos. La aplicación práctica de los conceptos en la programación ayuda en gran medida a entender los propios conceptos.